jueves, 21 de junio de 2012

We - Tripantu


Küme ayiukonpape tüfachi we-tripantu.
(Que comience con alegría este nuevo año)




Wallmapu- Reflexión sobre:El We-Tripantu Ancestral y Contemporáneo. (Extracto)     Armando Marileo Lefio- Ngenpin (dueño de la palabra)

La ceremonia de acompañamiento de renovación de los ciclos naturales o we-tripantu data de miles de años, pues responde a la lógica y normativa de la naturaleza y del cosmos, a través del cual los primeros mapuches asumieron y adaptaron su vida individual y colectiva.



¿En qué consiste la ceremonia del we tripantu?

El We-tripantu consiste en participar juntos con la naturaleza en la renovación y emergencias de nuevas vidas. Es decir, el che (humano) siendo uno de los componentes de la naturaleza hace suyo y participa junto a su familia e invitados en ésta ceremonia de renovación de la vida. Es así que con antelación reúne diversos tipos de alimentos para el misawün o convivencia que llevará a cabo con sus invitados, familias y miembros de la naturaleza. También podrá realizar un konchotun (en el que con otras familias amigas se visitarán y compartirán dicho acontecimiento), O quizás una ceremonia llevada a cabo por los abuelos, en el que le colocarán su nombre a un nieto o un niño pequeño y eso es motivo de festejo, en fin motivos hay muchas.

MANGEL / INVITACION:

Invitamos a todos los habitantes del hemisferio Sur a hacer suyo éste we-tripantu (año nuevo), más real y en concordancia con las normas naturales. Hacer de ella un punto de referencia para el reencuentro con la vida en coexistencia con la tierra, naturaleza, los espíritus y el tiempo. Pues ésta fecha que marca la renovación de los ciclos naturales en éste hemisferio no es propiedad de una u otra cultura, sino nos pertenece a todos aquellos seres que nacimos y cohabitamos en esta parte del planeta, humanos, animales, árboles, ríos, aves, insectos, océanos, entre otros.

Armando Marileo Lefio
Ngenpin: Autoridad Ancestral
Director Escuela de Filosofía, Espiritualidad y Sabiduría Ancestral Mapuche
Temuco Pukem, 2009

miércoles, 20 de junio de 2012

Algunas Lecciones CRA

Compaginando el ajetreado calendario escolar e institucional , hemos logrado que los cursos  de Pre kinder a 1º EM, vengan a desarrollar una selección de lecciones durante los meses de Mayo y Junio, cómo siempre los más entusiastas , los cursos pequeños, quiénes motivados por la Cuncuna Rayo de Luna y nuestra mascota el Abejorro Guille, se envuelven en la magia de la lectura y el  desarrollo de algunas habilidades transversales a diferentes subsectores y asignaturas.





jueves, 14 de junio de 2012

El Padre Olegario Lazo



Un viejecito de barba larga y blanca, bigotes enrubiecidos por la nicotina, manta roja, zapatos de taco alto, sombrero de pita y un canasto al brazo, se acercaba, se alejaba y volvía tímidamente a la puerta del cuartel. Quiso interrogar al centinela, pero el soldado le cortó la palabra en la boca, con el grito:
-¡Cabo de guardia!
El suboficial apareció de un salto en la puerta, como si hubiera estado en acecho.
Interrogado con la vista y con un movimiento de la cabeza hacia arriba, el desconocido habló:
-¿Estará mi hijo?
El cabo soltó la risa. El centinela permaneció impasible, frío como una estatua de sal.
-El regimiento tiene trescientos hijos; falta saber el nombre del suyo repuso el suboficial.
-Manuel… Manuel Zapata, señor.
El cabo arrugó la frente y repitió, registrando su memoria:
-¿Manuel Zapata…? ¿Manuel Zapata…?
Y con tono seguro:
-No conozco ningún soldado de ese nombre.
El paisano se irguió orgulloso sobre las gruesas suelas de sus zapatos, y sonriendo irónicamente:
-¡Pero si no es soldado! Mi hijo es oficial, oficial de línea…

El trompeta, que desde el cuerpo de guardia oía la conversación, se acercó, codeó al cabo, diciéndole por lo bajo:
-Es el nuevo, el recién salido de la Escuela.
-¡Diablos! El que nos palabrea tanto…
El cabo envolvió al hombre en una mirada investigadora y, como lo encontró pobre, no se atrevió a invitarlo al casino de oficiales. Lo hizo pasar al cuerpo de guardia.
El viejecito se sentó sobre un banco de madera y dejó su canasto al lado, al alcance de su mano. Los soldados se acercaron, dirigiendo miradas curiosas al campesino e interesadas al canasto. Un canasto chico, cubierto con un pedazo de saco. Por debajo de la tapa de lona empezó a picotear, primero, y a asomar la cabeza después, una gallina de cresta roja y pico negro abierto por el calor.
Al verla, los soldados palmotearon y gritaron como niños:
-¡Cazuela! ¡Cazuela!
El paisano, nervioso por la idea de ver a su hijo, agitado con la vista de tantas armas, reía sin motivo y lanzaba atropelladamente sus pensamientos.
-¡Ja, ja, ja!… Sí, Cazuela…, pero para mi niño.
Y con su cara sombreada por una ráfaga de pesar, agregó:
-¡Cinco años sin verlo…!
Más alegre rascándose detrás de la oreja:
-No quería venirse a este pueblo. Mi patrón lo hizo militar. ¡Ja, ja, ja…!
Uno de guardia, pesado y tieso por la bandolera, el cinturón y el sable, fue a llamar al teniente.
Estaba en el picadero, frente a las tropas en descanso, entre un grupo de oficiales. Era chico, moreno, grueso, de vulgar aspecto.
El soldado se cuadró, levantando tierra con sus pies al juntar los tacos de sus botas, y dijo:
-Lo buscan…, mi teniente.
No sé por qué fenómeno del pensamiento, la encogida figura de su padre relampagueó en su mente.
Alzó la cabeza y habló fuerte, con tono despectivo, de modo que oyeran sus camaradas:
-En este pueblo…, no conozco a nadie…
El soldado dio detalles no pedidos:
-Es un hombrecito arrugado, con manta… Viene de lejos. Trae un canastito…
Rojo, mareado por el orgullo, llevó la mano a la visera:
-Está bien… ¡Retírese!
La malicia brilló en la cara de los oficiales. Miraron a Zapata… Y como éste no pudo soportar el peso de tantos ojos interrogativos, bajó la cabeza, tosió, encendió un cigarrillo, y empezó a rayar el suelo con la contera de su sable.
A los cinco minutos vino otro de guardia. Un conscripto muy sencillo, muy recluta, que parecía caricatura de la posición de firmes.
A cuatro pasos de distancia le gritó, aleteando con los brazos como un pollo:
-¡Lo buscan, mi teniente! Un hombrecito del campo… dice que es el padre de su mercé…
Sin corregir la falta de tratamiento del subalterno, arrojó el cigarro, lo pisó con furia, y repuso:
-¡Váyase! Ya voy.
Y para no entrar en explicaciones, se fue a las pesebreras.
El oficial de guardia, molesto con la insistencia del viejo, insistencia que el sargento le anunciaba cada cinco minutos, fue a ver a Zapata. Mientras tanto, el padre, a quien los años habían tornado el corazón de hombre en el de niño, cada vez más nervioso, quedó con el oído atento. Al menor ruido, miraba afuera y estiraba el cuello, arrugado y rojo como cuello de pavo. Todo paso lo hacía temblar de emoción, creyendo que su hijo venía a abrazarlo, a contarle su nueva vida, a mostrarle sus armas, sus arreos, sus caballos…
El oficial de guardia encontró a Zapata simulando inspeccionar las caballerizas. Le dijo, secamente, sin preámbulos:
-Te buscan… Dicen que es tu padre.
Zapata, desviando la mirada, no contestó.
-Está en el cuerpo de guardia… No quiere moverse.
Zapata golpeó el suelo con el pie, se mordió los labios con furia, y fue allá.
Al entrar, un soldado gritó:
-¡Atenciooón!
La tropa se levantó rápida como un resorte. Y la sala se llenó con ruido de sables, movimientos de pies y golpes de taco.
El viejecito, deslumbrado con los honores que le hacían a su hijo, sin acordarse del canasto y de la gallina, con los brazos extendidos, salió a su encuentro. Sonreía con su cara de piel quebrada como corteza de árbol viejo. Temblando de placer, gritó:
-¡Mañungo!, ¡Mañunguito…!
El oficial lo saludó fríamente.
Al campesino se le cayeron los brazos. Le palpitaban los músculos de la cara.
El teniente lo sacó con disimulo del cuartel. En la calle le sopló al oído:
-¡Qué ocurrencia la suya…! ¡Venir a verme…! Tengo servicio… No puedo salir.
Y se entró bruscamente.
El campesino volvió a la guardia, desconcertado, tembloroso.
Hizo un esfuerzo, sacó la gallina del canasto y se la dio al sargento.
-Tome: para ustedes, para ustedes solos.
Dijo adiós y se fue arrastrando los pies, pesados por el desengaño. Pero desde la puerta se volvió para agregar, con lágrimas en los ojos:
-Al niño le gusta mucho la pechuga. ¡Denle un pedacito…!.

martes, 12 de junio de 2012

Un domingo de ajedrez

Ir a un torneo en domingo es inusual. A mí me resulta extraño, aunque no creo que a los niños les moleste demasiado. Aunque AREA 5 generalmente programa sus actividades para los sábados, de cuando en cuando, según la disponibilidad del local de turno, se programa un certamen dominical.
Así fue que hace un par de días, después del forzoso receso de mayo, nos juntamos en el parque deportivo del Colegio Nacional de Villa Alemana para un nuevo torneo. Quince de nuestros mejores jugadores sacrificaron su domingo por el ajedrez: Annabelle Gaete (Sub 10), Joaquín Saldías, Franco Vergara, Jorge Bustamante, Cristopher Andrade (Sub 12), Camila Sanguinetti, Monserratt González, Brian Mella, Alejandro Casanova, Alvaro Frez, Enrique López, Jorge Moreno, Bastián Gutiérrez, Franco Saravia (Sub 14) y Francisco Bastías (Sub 18). Fue una jornada extensa, principalmente debido a la lentitud en el inicio de la primera ronda, algo previsible considerando que llegaron a la cita 159 jugadores de todas las edades.
En cuanto a los resultados, quedé muy conforme con el rendimiento de los chiquillos: ninguno de ellos obtuvo menos del 50% de los puntos que disputó. Jorge Bustamante fue cuarto y Cristopher quinto en Sub 12, mientras que Alvaro fue quinto y Jorge Moreno fue tercero en Sub 14. Muy destacable también fue la actuación de Francisco Bastías, que compitió en la serie combinada de Sub 18 y adultos, logrando unos meritorios 3,5 puntos. Al final de la jornada, el equipo se quedó nuevamente con la copa de campeones con 41 puntos, siendo seguido por los ajedrecistas del Colegio San Antonio de Villa Alemana (38,5 puntos) y el Colegio Los Reyes de El Belloto (37 puntos).
En su próximo desafío, el equipo del COGGZAI acudirá por primera vez a las Olimpiadas Escolares de Viña del Mar, el sábado 30 de junio en el Gimnasio Polideportivo Regional de Sausalito. De acuerdo a las bases del certamen, sólo podemos presentar a cinco damas y cinco varones. Las primeras ya están definidas (Monse, Muriel, Camila, Macarena y Annabelle), mientras que entre los niños se está viviendo una dura lucha por reunir los puntos necesarios para clasificar, tanto en los torneos de los recreos y del taller, como a través de la resolución de problemas tácticos. El miércoles 20 cerraremos el proceso y definiremos a los cinco seleccionados.